La Taberna de Monroy, un buen restaurante cordobés enamorado de los vinos de Málaga



Tiene bemoles que un matrimonio de jóvenes cordobeses, muy agradecidos a la tierra que ahora los acoge, también se haya casado para siempre con los vinos de Málaga, una tendencia que no es habitual entre cientos de restauradores nativos que no dejan de embobarse con las novedades de otros viñedos. Apasionados también de la gastronomía de su territorio, autodidactas aventajados en la búsqueda de conceptos culinarios tradicionales que asombren por sus posibilidades y analistas inquietos de las probables combinaciones, ambos merecen la aprobación unánime no solo por su querencia fidelísima a una ciudad que no es la suya, sino por la ilusión perceptible que le añaden a todo. Da gusto ver trabajar a dos treintañeros recientes con tanta seriedad mientras una multitud de su misma edad trata de sacarse la cátedra en Juego de Tronos.   

Alejandro Fernández (Córdoba, 1990) y su mujer, Carmen Pozo (Montilla, Córdoba, 1989), acaban de tener a su primer hijo, pero en realidad ya tienen dos. La Taberna de Monroy debería considerarse la primogénita de una saga en ciernes de hosteleros peleones en la cocina, arriesgados en la sala, convincentes en los resultados y abiertos a cualquier tendencia que se centre en aquellas elaboraciones netamente andaluzas que puedan ser adaptables a otras corrientes, pero sin perder nunca de vista la perspectiva clásica de los sabores, las texturas y la presentación. 





Otra cosita. Allá donde van con sus bártulos, ambos también intentan incentivar la popularidad de la zona en la que se asientan, que todavía es más meritorio si el interés es gratuito. No se entendería entonces que después de gestionar en otro barrio malagueño más modesto un exitoso gastrobar modernista que se llamaba Terral abrieran este local y sacrificaran de inmediato el nombre anterior por el de la calle que eligieron para ubicarse (la de Moreno Monroy). Fue en octubre de 2015 cuando inauguraron este coqueto establecimiento de estética íntima y regionalista, y hasta la fecha nunca se han arrepentido de hacerlo en un enclave que aún les fascina, pese a los devastadores efectos de la tiesura vírica y financiera que se mueve a sus anchas por la archiconocida calle Larios y sus alrededores inmediatos.   

La Taberna de Monroy, ciertamente, es la versión capitalina de la conocida La Niña del Pisto -otros cordobeses asentados en Marbella- y desde hace ya un lustro merece mucho más reconocimiento del que el periodismo le ha proporcionado con un par de líneas pequeñas, porque las mayúsculas deben reservarse además a los espacios recoletos que engrandecen las expectativas del cliente. Aquí, básicamente, se come muy bien y se bebe a la misma altura con honestidad y sin falsas pretensiones. Hay lo que hay, punto. 

Recomendaciones

La Taberna de Monroy es un lugar muy fácil de entender porque nunca ha querido despistar a base de propuestas poco pegadizas con su propio carácter. Un producto de calidad, una carta corta que facilita la elección y una relación de platos de compresión rápida ayudan muchísimo a no perder el tiempo entre vueltas de hojas y reojeos. Incluso es muy factible la posibilidad de tirar para el centro de la mesa y que cada uno se sirva a escote. 



El salmorejo (10 euros la ración) parece un reclamo obligatorio en sitios como este, aunque el chorizo de bellota (7 euros la tapa), el jamón de bellota 'alta expresión' del valle de Los Pedroches (24 euros una abundante ración), el manchego de oveja de Tomelloso (14 euros la ración) o la estupenda ensalada de pimientos asados a la leña con ventresca de atún y huevo duro (12 euros la ración) son opciones ideales para estirar la mandíbula antes de ponerla a correr. Sabrosos el rabo de toro cocinado a fuego muy lento (21 euros), las alcachofas acompañadas de salmorejo en la base con ibérico de bellota y reducción de dulce moscatel (14 euros), el timbal de morcilla  ahumada con manzana, piñones, patatas pachè y moscatel (12 euros) o el tartar de solomillo con crujiente de patata, pepinillo,  tres mostazas, alcaparras, trío de picantes y coñac (24 euros). 

Un digno establecimiento con más de cincuenta referencias de vinos malagueños y cordobeses, que no son pocos. Que usted se los quiera beber todos a morro ya no es culpa mía. 

Por Javier Sánchez/24/octubre/2020. 


La Taberna de Monroy

Calle Moreno Monroy, número 3 (bocacalle de Larios). Málaga.

Teléfono: 951 445 081. Móvil: 666 146 211.








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MIS CONSEJOS DE LA SEMANA

Jornadas del salchichón de Málaga en el restaurante Latierra (Torremolinos, Málaga). Una decena de sabrosas propuestas a muy buenos precios elaboradas con el famoso salchichón de la localidad malagueña de Pizarra. Calle Cuesta del Tajo (Torremolinos), número 10. Teléfono: 951 634 052. Móvil: 600 76 46 52. 







Menús a 10 euros en El Mentidero. Este restaurante situado en el casco histórico de Málaga ha resuelto ofrecer, de lunes a viernes (ver recuadro), un menú distinto cada día. Dos platos, bebida, postre y café solo por dos billetitos de 5 euros. Cuchareo estupendo. Calle Sánchez Pastor (Málaga), número 12. Teléfono: 952 002 210. Móvil: 652 09 45 77.



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